MOSAICO, 11-I-012. Y Rumbo a la fiesta patronal de Ziquítaro

senor de la piedad, la piedad michoacan

senor de la piedad, la piedad michoacan (Photo credit: juanpiadoso)

Ramón López Velarde

Ramón López Velarde (Photo credit: Wikipedia)

MOSAICO, 11-I-012.Y Rumbo a la fiesta patronal de Ziquítaro

Publicado el enero 23, 2012 por silviano  | Editar

Martínez Campos, 11/I/012 GUIA

                                         MOSAICO Silviano Martínez Campos LA PIEDAD, 11 de Enero.- EL TAÑER DE la campana para la misa mañanera en el templo cercano, poco antes de las 7, me trajo esta mañana a la mente, y a mi remembranza, no digamos “el santo olor de la panadería” que dijo el poeta (Ramón López Velarde), porque no era el caso entonces. Sino más bien el santo cantar de los gallos que empezaban el concierto a la media noche, o antes; la somnolencia del pueblito que despierta con el santo ladrido de perros, el no me nos santo rebuzno de los burros, la humareda también santa que escapaba de los fogones cuando los techos de teja y antes de saber nosotros que dicho humo leñoso no sólo contamina, sino puede, en casos, ocasionar serios malestares pulmonares. PERO ALLÁ, EN el pueblito (y lo adivinó: en Ziquítaro, el ombligo del mundo, dicho sea de paso), el tañer mañanero de las dos campanas en día de fiesta, fuese cuando su nidal de la torre en el templo viejo no lo deshacía el tiempo, fuese cuando desde un gajo del mezquite de la casa paterna de enfrente (de don Chon y doña Benita, y antes de don Vicente y doña Petrita) llamaban a misa, o al rosario, o a la escuela; o fuese ya cuando estrenó templo, y ahora con nuevo nidal de campanario, lo mismo, asociadas al gusto y al jolgorio, a la oración y a vida comunitaria en el recinto, porque afuera, en tiempos afortunadamente idos, no tan comunitaria que digamos. DIJE FIESTA Y recuerdo en el susodicho ombligo, pero en el barrio pedregoso (y bello), empedrado y muy hermoso ahora, digo el barrio de Los Guanumos, cuando fuimos la chiquillada a encontrar la banda de música de la sierra, que siempre entraba a pie. En esa ocasión, apenas recuerdo, se cimbraba mi alma al escuchar “Guadalajara” y se cimbraba mi cuerpo infantil al oir cerquita de mi el estallido de los truenos que expertos paisas hacían retumbar mediante una pastillita amarilla colocada en el envés del hacha. O luego en  de Penjamillo (mi ombligo del mundo municipal, dicho sea de paso), las fiestas de mayo con todo y mojigangas, la entrada de la flor y las tragazones infantiles como desquite cuando había unos centavillos de más (de lo cual doy cuenta, con todo mi rubor de viejo, je je, en MI CAMINAR). O aquí en La Piedad, también mi ombligo del mundo, dicho sea de paso y no sólo porque llevo aquí trasplantado 22 (veintidós ) años. Mi primera reminiscencia es cuando a eso de los 8 años me perdí en el mercado por ir bobeando las frutas. Ahora me pierdo en él por lo mismo,  por ir admirando tantos y tantos frutos dignos de comerse, frutos de la tierra y del ingenio del ser humano. Y sus fiestas tan polícromas y variadas, en el centro y en los barrios.  A Jesucristo crucificado (Señor de la Piedad), a María la Virgen (de Guadalupe, del Carmen, La Purísima) y a los santos de la devoción, como san Francisco y, como dice el dicho, a cada capillita se le llega su fiestecita. Y ESOS FESTEJOS patronales o cívicos, en todas partes, también, en nuestros pueblitos.  En el ombligo del mundo que dije en primer lugar, su fiesta a la Guadalupana mañana jueves. Tiempo para convivir, de orar, de recorrer los barrios con la imagen, de escuchar (y poner en práctica según el caso) las prédicas de los dirigentes (pastores), de recorrer con la banda los barrios, de recorrer los puestos de fritangas y de golosinas y treparse a los juegos. De bailar desde la fría noche, hasta la fresca madrugada, de disfrutar sanamente, como se dice, de la convivencia que nosotros mismos concertamos. SÍ, DE ACUERDO, no todo es fiesta. Nuestro país y nuestro mundo está lleno de cruces, las cruces del desamor y de la infamia, las cruces de la guerra y las cruces de la confiscación de bienes que son de todos los vivientes. Los crucificados de la tierra, la pobrería, pues, cierto. Pero en cierta manera todos lo somos. Nos atrapó el tiempo. Pero como se dice, hay tiempo de tirar los cohetes y tiempo de recoger las varas. El problema está en determinar quién lanza los cohetes y quien recoge las varas. O si, como al parecer hemos llegado ya, es tiempo de rediseñar la fiesta para incluir en ella, ahora sí, a todos y a todas, incluyendo bichos y matorrales. Y POR ESO, y para no negar “la cruz de mi parroquia”, es decir, para no negar mis locuras y mis tendencias megalómanas a las utopías, no renuncio a creer que a pesar de todo, llegará el día de la gran fiesta. Sólo que al parecer, estamos entrando al período, y se teme largo, de la etapa de la “crucifixión”. Como personas, ni la buscamos, ni tal vez la queremos, pero nos llegó. Como especie, nos la heredó la civilización industrial: gran paquete, presentado con lujos de envoltorios consumistas, sobre todo en los días de fiestas decembrinas, pueblerinas o no, el  paquete del deterioro ambiental. Y hay quienes dicen que la salida es, si no por virtud  si por necesidad y exigencia de sobrevivir, la unificación humana. Y hay quien dice que no hay otra salida, debemos “decrecer”, volver a la naturaleza (somos parte de ella) y reconciliarnos con la misma, a imitación de las culturas originarias, aún sobrevivientes y modelo en casos, de convivencia y armonía con yerbas, árboles, bichos y ganados y, desde luego, entre ellas mismas. Cierto, después de Navidad vienen las cruces y después de las cruces los festejos. (www.lapiedadymireigion.wordpress.com; http://www.ziquitaromipueblito.wordpress.com: http://www.silviano.wordpress.com).

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No niego mi gusto por contemplar el paisaje (campirano) desde los caminos,  porque, como dice el dicho, la cabra siempre tira al  monte. En este caso, a Ziquítaro, mi ombligo del mundo dicho sea de  paso. Así es de que el día 11 de este enero y luego un poco el 13, me dio por tomar con mi camarita fotos desde camión y microbús. Naturalmente, desde el interior y a través del cristal de la ventanilla, no iban a salir tan de muy allá, y más bien son de muy acá, a lo modesto.Pero las conservé, casi sin editarlas, con todo y sus defectillos. Así es de que espero sirvan para mitigar las nostalgias sobre todo de los paisas de por allá del otro lado (sé algo de eso, anduve por allá, hará de un poquito más de medio siglo). Las fotos corresponden a parajes cercanos a Zináparo, luego de Numarán, de Zináparo a Penjamillo, de Penjamillo a Ziquítaro, eso el día 11, y  el día 13, de regreso, por el rumbo de El Puertecito, El Casahuatal y La Mesa, cerca de Penjamillo.SMC.

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