Inicio del ministerio petrino de Francisco, obispo de Roma y Papa

SANTA MISA
IMPOSICIÓN DEL PALIO
Y ENTREGA DEL ANILLO DEL PESCADOR
EN EL SOLEMNE INICIO DEL MINISTERIO PETRINO
DEL OBISPO DE ROMA

HOMILÍA DEL SANTO PADRE FRANCISCO

Plaza de San Pedro
Martes 19 de marzo de 2013
Solemnidad de San José


Galería fotográfica

Queridos hermanos y hermanas

Doy gracias al Señor por poder celebrar esta Santa Misa de comienzo del ministerio petrino en la solemnidad de san José, esposo de la Virgen María y patrono de la Iglesia universal: es una coincidencia muy rica de significado, y es también el onomástico de mi venerado Predecesor: le estamos cercanos con la oración, llena de afecto y gratitud.

Saludo con afecto a los hermanos Cardenales y Obispos, a los presbíteros, diáconos, religiosos y religiosas y a todos los fieles laicos. Agradezco por su presencia a los representantes de las otras Iglesias y Comunidades eclesiales, así como a los representantes de la comunidad judía y otras comunidades religiosas. Dirijo un cordial saludo a los Jefes de Estado y de Gobierno, a las delegaciones oficiales de tantos países del mundo y al Cuerpo Diplomático.

Hemos escuchado en el Evangelio que «José hizo lo que el ángel del Señor le había mandado, y recibió a su mujer» (Mt 1,24). En estas palabras se encierra ya la la misión que Dios confía a José, la de ser custos, custodio. Custodio ¿de quién? De María y Jesús; pero es una custodia que se alarga luego a la Iglesia, como ha señalado el beato Juan Pablo II: «Al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo» (Exhort. ap. Redemptoris Custos, 1).

¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús

¿Cómo vive José su vocación como custodio de María, de Jesús, de la Iglesia? Con la atención constante a Dios, abierto a sus signos, disponible a su proyecto, y no tanto al propio;  y eso es lo que Dios le pidió a David, como hemos escuchado en la primera Lectura: Dios no quiere una casa construida por el hombre, sino la fidelidad a su palabra, a su designio; y es Dios mismo quien construye la casa, pero de piedras vivas marcadas por su Espíritu. Y José es «custodio» porque sabe escuchar a Dios, se deja guiar por su voluntad, y precisamente por eso es más sensible aún a las personas que se le han confiado, sabe cómo leer con realismo los acontecimientos, está atento a lo que le rodea, y sabe tomar las decisiones más sensatas. En él, queridos amigos, vemos cómo se responde a la llamada de Dios, con disponibilidad, con prontitud; pero vemos también cuál es el centro de la vocación cristiana: Cristo. Guardemos a Cristo en nuestra vida, para guardar a los demás, salvaguardar la creación.

Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios.

Y cuando el hombre falla en esta responsabilidad, cuando no nos preocupamos por la creación y por los hermanos, entonces gana terreno la destrucción y el corazón se queda árido. Por desgracia, en todas las épocas de la historia existen «Herodes» que traman planes de muerte, destruyen y desfiguran el rostro del hombre y de la mujer.

Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro. Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura.

Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura.

Hoy, junto a la fiesta de San José, celebramos el inicio del ministerio del nuevo Obispo de Roma, Sucesor de Pedro, que comporta también un poder. Ciertamente, Jesucristo ha dado un poder a Pedro, pero ¿de qué poder se trata? A las tres preguntas de Jesús a Pedro sobre el amor, sigue la triple invitación: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas. Nunca olvidemos que el verdadero poder es el servicio, y que también el Papa, para ejercer el poder, debe entrar cada vez más en ese servicio que tiene su culmen luminoso en la cruz; debe poner sus ojos en el servicio humilde, concreto, rico de fe, de san José y, como él, abrir los brazos para custodiar a todo el Pueblo de Dios y acoger con afecto y ternura a toda la humanidad, especialmente los más pobres, los más débiles, los más pequeños; eso que Mateo describe en el juicio final sobre la caridad: al hambriento, al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al encarcelado (cf. Mt 25,31-46). Sólo el que sirve con amor sabe custodiar.

En la segunda Lectura, san Pablo habla de Abraham, que «apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza» (Rm 4,18). Apoyado en la esperanza, contra toda esperanza. También hoy, ante tantos cúmulos de cielo gris, hemos de ver la luz de la esperanza y dar nosotros mismos esperanza. Custodiar la creación, cada hombre y cada mujer, con una mirada de ternura y de amor; es abrir un resquicio de luz en medio de tantas nubes; es llevar el calor de la esperanza. Y, para el creyente, para nosotros los cristianos, como Abraham, como san José, la esperanza que llevamos tiene el horizonte de Dios, que se nos ha abierto en Cristo, está fundada sobre la roca que es Dios.

Custodiar a Jesús con María, custodiar toda la creación, custodiar a todos, especialmente a los más pobres, custodiarnos a nosotros mismos; he aquí un servicio que el Obispo de Roma está llamado a desempeñar, pero al que todos estamos llamados, para hacer brillar la estrella de la esperanza: protejamos con amor lo que Dios nos ha dado.

Imploro la intercesión de la Virgen María, de san José, de los Apóstoles san Pedro y san Pablo, de san Francisco, para que el Espíritu Santo acompañe mi ministerio, y a todos vosotros os digo: Orad por mí. Amen.

© Copyright 2013 – Libreria Editrice Vaticana

Carta por la Compasión

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vía Carta por la Compasión.

♫ Dick Dale & The Del Tones – Misirlou (1963)

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vía ♫ Dick Dale & The Del Tones – Misirlou (1963).

Padre sólo hay uno, Papa también

Padre solo hay uno, Papa también

Posted: 14 marzo, 2013 in ACTUALIDAD
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papa bendecido por el puebloPADRE SOLO HAY UNO, PAPA TAMBIÉN
MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com
MADRID.

ECLESALIA, 14/03/13.- “No llaméis a nadie padre vuestro en la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos” (Mt 23,9)… pero Papa, sí.

No pudimos participar en la elección, pero esperar, sí. Fumata blanca: habemus Papam. Y la oración sube como incienso en tu Presencia del corazón de millones de creyentes: habemus Papam.

No pudimos elegir, pero recibir, sí: tenemos Padre, que está en los cielos, y, de nuevo tenemos Papa, acá en la tierra. Se asomó a la ventana, imitando el abrazo de la columnata de Bernini, y presentó su rostro y su figura al mundo. Hubo sonrisas, aplausos, oraciones. Después, su primera despedida; la ventana se cerró y el Papa se adentró en la casa vaticana para iniciar su nueva vida al servicio del don que ha recibido.

¡No cierres la ventana! Deja que permanezca abierta. Di a los de la casa –los hermanos de la curia vaticana– que esa ventana se deja abierta. Al menos esa quede abierta para que el viento del Espíritu entre y ventile las estancias. Que sea tu primera acción y para ellos su primera obediencia. Más tarde, poco a poco, otras habrán de abrirse.

Asómate a esa ventana, siete veces al día, como el orante se asoma al corazón de Dios en el Oficio Divino, y mira al mundo con pasión y compasión. ¡Tantas veces tendrás que salir corriendo por la puerta de San Pedro y atravesar veloz la bella plaza, para salir al encuentro del hijo y de la hija que el mundo dejó sin dignidad; de la familia que ya no encuentra su sitio; del niño y de la niña que arrebataron su infancia, y lo harás profundamente conmovido, echándote al cuello, besando y abrazando (Lc 15,11-32)!

Algunos no estarán de acuerdo, en tu propia casa. Si alguien pretende cerrar la ventana… ¡ponle deberes!… que se asome también y ayude en la acogida, ocupándose de traer traje, anillo, sandalias, un buen plato en la mesa del banquete y música para el baile (Lc 1, 11-32).

Pero para correr hacia quien viene malherido y desprovisto de dignidad hay que soltar lastre. Los Jefes de los Estados no salen corriendo a la puerta de sus palacios o sedes institucionales, utilizan demasiada parafernalia protocolaria al recibir a quien llega.

¿Por dónde empezar en el Vaticano? Sin prisa pero con paso firme quizás fuera conveniente aplicar una buena terapia de sencillez en las formas exteriores y de simplificación en las normas. Pero ya sabemos que lo exterior siempre es fruto de lo interior y no se puede dar lo que no se vive por dentro.

Habrá que recorrer un serio camino de discernimiento eclesial para dejar de ser Estado, con todo lo que ello conlleva, y pasar a ser una Familia-Comunidad de hermanos a nivel universal. Y cuando digo “hermanos”, no lo digo en plan poético e idealista, lo digo reconociendo los dos prototipos de los hermanos de la parábola del Hijo Pródigo (Lc 15,11-32) que, ni uno ni otro eran un dechado de virtudes, más bien eran dos desastres, dos personas que no se reconocían a sí mismos, no sabían quienes eran. Cada uno a su desdichada manera, no se sabía hijo amado. Pero el Padre sí sabía quien era y se expresó con la libertad de quien ama, haciéndose ajeno a la conducta del mundo como decía S. Benito (RB IV, 20), “transgrediendo” las leyes mundanas con una de mayor calado: el Amor.

Al nuevo Papa se le pedirá mejorar la vida de la Iglesia. Seguramente en la mesa del que será su despacho, esperan ser abiertas muchas carpetas con diferentes rótulos, indicando temas pendientes, temas olvidados, temas traspapelados, temas que no se quieren tocar por unos y evitar por otros, temas que asustan, temas que disgustan, temas que preocupan, temas… infinidad de temas.

¿Por dónde empezar?: Encuentro con los POBRES

Ahí están esperando: los pobres, los que no tienen voz o son amenazados si se pronuncian (que le pregunten al obispo Pedro Casaldáliga, que a su edad y enfermo, sigue defendiendo lo que muchos quieren que no se defienda). Los que son invisibles para las sociedades ricas y los “nuevos pobres” de los países del “ex-estado del bienestar” que están sufriendo las consecuencias de un sistema económico deshumanizado, que olvida a la persona por el beneficio desmedido y repartido entre unos pocos.

Ponga la política vaticana en primera línea de actuación lo que ya dejó dicho el Concilio Vaticano II: “Demuestren (los obispos) en su enseñanza la preocupación maternal de la Iglesia para con todos los hombres, sean fieles o infieles, con especial amor a los pobres y débiles, a quienes les envió el Señor a evangelizar (“Christus Dominus”, 13).

Evangelizar con amor maternal significa que una madre y un padre (en este caso, la Iglesia) además de dar de comer, han de defender de la injusticia a sus hijos, por puro instinto natural y evangélico. La opción por los pobres permanece en estado de letargo desde arriba, pero desde abajo está viva en el recuerdo de quienes se comprometieron con ellos: Monseñor Romero, Ellacuría y sus compañeros, Elder Cámara, Samuel Ruiz y tantos otros.

Acercarse al pobre es muy bueno porque, a no ser que haya una huida para no ver esa realidad, te pone delante de todo lo que te sobra. Y aunque no sea de golpe, se puede ir avanzando hacia un despojamiento de carga innecesaria. Por eso, desde arriba de la Iglesia, sería muy beneficioso, casi un poco egoísta, pues tantos detalles de opulencia empezarían a caer a nivel ropajes, infraestructura, servicio, etc. y sería un primer signo sencillo y silencioso de que algo está cambiando.

¿Por dónde seguir?: Encuentro con los LAICOS

Llega la hora y, realmente, hace mucho que ha llegado, de que los laicos –hombres y mujeres- sean considerados “mayores de edad” en la vida de la Iglesia. No sólo por el trabajo que desempeñan y las tareas que sacan adelante, sino también en la toma de decisiones y responsabilidades.

Es un tema de concepto: ser considerados como iguales, ni más ni menos que un religioso o religiosa, un sacerdote, un obispo, un arzobispo, un cardenal, un monje o una monja… iguales. Eso significa hijos del mismo Dios con tareas diferentes por el Reino, dentro de la misma Iglesia.

¿Por dónde avanzar?: Encuentro con las MUJERES

No estoy abriendo la carpeta con el rótulo “Sacerdocio femenino”, no, todavía no. Eso vendrá después.

Millones de mujeres en el mundo desearían un cambio de mirada en la jerarquía de la Iglesia hacia ellas. Que desapareciera el miedo compulsivo a lo femenino. Jesús no infravaloró ni humilló a las mujeres. Jesús se encontró con ellas, no las obvió como si fueran seres de diferente categoría. Jesús las escuchó, empezando por su madre que fue la primera mujer en su vida y, como toda madre, le impulsó a dar el primer paso: de pequeño y en Caná; hasta la última, María Magdalena, primera en recibir el mensaje de su resurrección y enviada a comunicarlo. Jesús se interesó, ayudó, consoló y dio dignidad a las mujeres de su tiempo, y quedó escrito en las páginas del Evangelio. ¿Por qué todavía seguimos así?

El Padre de la parábola se hubiera conmovido igual si fuera una hija la que volvía a él, y animaría con la misma insistencia a la mayor, indignada por la presencia de su hermana.

Si el nuevo Papa empieza por los pobres va a encontrar por el camino a muchas mujeres, millones, pues en la precariedad, la pobreza, el abandono, la violencia y la injusticia, las mujeres se encuentran en primera línea, y además casi nunca van solas, llevan a su lado, entre las piernas, en el pecho, en los trabajos de campo a la espalda, a sus hijos, de todas las edades. Suelen estar solas o acompañándose unas y otras. Esto sucede en todas la latitudes.

Después, por supuesto, también habrá que hablar del sacerdocio femenino y de las diferencias en la vida religiosa, por ejemplo, de la clausura papal a las monjas, y de tantos temas relacionados con lo femenino.

Para terminar, contaré lo que me animó a escribir sobre la llegada al Vaticano de un nuevo Papa. Es una sencilla historia que me contó una amiga.

Recogió a su nieta de nueve años del colegio y en el coche le preguntó qué tal le había ido en el colegio. La niña le dijo que le habían puesto buenas notas. Luego permaneció en silencio. Al poco le dice a su abuela:

–                      Abuela, te voy a poner un 10.

–                      ¿A mí por qué me vas a poner un 10?

–                      Por lo bien que me sabes escuchar y por las tortillas tan buenas que me haces.

ESCUCHA desde el corazón y los signos de los tiempos y ALIMENTO desde el Amor, estas son dos cosas que me atrevo a pedir al Papa Francisco.

El Papa Francisco llamado a restaurar la Iglesia. Leonardo Boff

El Papa Francisco llamado a restaurar la Iglesia 

2013-03-15

  En las redes sociales había anunciado que el futuro Papa se llamaría Francisco. Y no me equivoqué. ¿Por qué Francisco? Porque San Francisco comenzó su conversión al oír al Crucifijo de la capilla de San Damián decirle: “Francisco, ve y restaura mi casa, mira que está en ruinas” (San Buenaventura, Leyenda Mayor II, 1).

Francisco tomó al pie de la letra estas palabras y reconstruyó la iglesita de la Porciúncula, en Asís, que aún existe en el interior de una inmensa catedral. Después se dio cuenta de que era algo espiritual restaurar la «Iglesia que Cristo rescató con su sangre» (ibid.). Fue entonces cuando comenzó su movimiento de renovación de la Iglesia, presidida por el Papa más poderoso de la historia, Inocencio III. Comenzó a vivir con los leprosos y del brazo de uno de ellos iba por los caminos predicando el evangelio en lengua popular y no en latín.

Es bueno saber que Francisco nunca fue sacerdote sino laico solamente. Sólo al final de su vida, cuando los Papas prohibieron a los laicos predicar, aceptó ser diácono a condición de no recibir ningún tipo de remuneración por el cargo.

¿Por qué el cardenal Jorge Mario Bergoglio ha elegido el nombre de Francisco? Creo que ha sido porque se dio cuenta de que la Iglesia está en ruinas por la desmoralización debida a los diversos escándalos que han afectado a lo más precioso que ella tenía: la moral y la credibilidad.

Francisco no es un nombre, es un proyecto de la Iglesia, pobre, sencilla, evangélica y desprovista de todo poder. Es una Iglesia que anda por los caminos junto con los últimos, que crea las primeras comunidades de hermanos que rezan el breviario bajo los árboles con los pajaritos. Es una Iglesia ecológica que llama a todos los seres con las dulces palabras de «hermanos y hermanas». Francisco fue obediente a la Iglesia y a los papas y al mismo tiempo siguió su propio camino con el evangelio de la pobreza en la mano. Entonces escribió el teólogo Joseph Ratzinger: «El no de Francisco a ese tipo imperial de Iglesia no podía ser más radical, es lo que podríamos llamar una protesta profética» (en Zeit Jesu, Herder 1970, 269). Francisco no habla, simplemente inaugura lo nuevo.

Creo que el Papa Francisco tiene en mente una iglesia fuera de los palacios y de los símbolos del poder. Lo mostró al aparecer en público. Normalmente los Papas y Ratzinger principalmente ponían sobre los hombros la muceta, esa capita corta bordada en oro que sólo los emperadores podían usar. El Papa Francisco llegó sólo vestido de blanco. En su discurso inaugural se destacan tres puntos, de gran significado simbólico.

El primero: dijo que quiere «presidir en la caridad», algo que se pedía desde la Reforma y los mejores teólogos del ecumenismo. El Papa no debe presidir como un monarca absoluto, revestido de poder sagrado, como prevé la ley canónica. Según Jesús, debe presidir en el amor y fortalecer la fe de los hermanos y hermanas.

El segundo: dio centralidad al Pueblo de Dios, como destaca el Concilio Vaticano II, pero dejado de lado por los dos papas anteriores en favor de la jerarquía. El Papa Francisco pide humildemente al pueblo de Dios que rece por él y lo bendiga. Sólo después él bendecirá al pueblo de Dios. Esto significa que él está allí para servir y no para ser servido. Pide que le ayuden a construir un camino juntos y clama por fraternidad para toda la humanidad, donde los seres humanos no se reconocen como hermanos y hermanas sino atados a las fuerzas de la economía.

Por último, evitó todo espectáculo de la figura del Papa. No extendió ambos brazos para saludar a la gente. Se quedó inmóvil, serio y sobrio, yo diría, casi asustado. Solamente se veía una figura blanca que saludaba con cariño a la gente. Pero irradiaba paz y confianza. Mostró humor hablando sin la retórica oficialista, como un pastor habla a sus fieles.

Vale la pena mencionar que es un Papa que viene de Gran Sur, donde están los más pobres de la humanidad y donde vive el 60% de los católicos. Con su experiencia como pastor, con una nueva visión de las cosas, desde abajo, podrá reformar la Curia, descentralizar la administración y dar un rostro nuevo y creíble a la Iglesia.

MOSAICO, 21-II-013

HPIM2016

(La Piedad. Foto de Silviano)

Martínez Campos, 21/II/013

GUIA

MOSAICO

Silviano Martínez Campos

        LA PIEDAD, 21 de Febrero.- POR LO COMÚN, muchos somos torpes a la hora de presentar una condolencia por alguien cercano, en la amistad o en el trato. Y a lo más que llega uno, ante las fronteras del misterio, es a decir algo así como se nos fue, o se nos adelantó, o descanse en paz. Claro, desde la confesión cristiana, el sacerdote, o el ministro, habrá de proponernos, a familiares y asistentes al rito de despedida, a la misa pues en el caso de los católicos, la Esperanza de que el finado (así decimos también), sigue viviendo. A mi me gusta, a manera de oración, en lugar del descanse en paz, pensar el gracias por su resurrección. GRACIAS, PUES, POR la resurrección de doña Trina, la buena vecina y espero poder asistir un poquito más tarde, pero en esta mañanita, a la misa de cuerpo presente (también así se dice aún), en el templo de El Carmen, en vivo y en directo, pues. Mientras, mis condolencias a don José, a Mari (Miryam), a Pepe, a Jorge y demás familiares y cambio de frecuencia para regresar a ella un poco más adelante. EL MUNDO SE va construyendo, o reconstruyendo en su caso, con sufrires (sufrimiento), esfuerzos, utopías y sueños. Y desde lo grande y desde lo pequeño, para emplear las expresiones no por manoseadas, menos verdaderas. Y desde abajo, en la pequeña comunidad, hasta la “comunidad” (comunidad en proceso) mundial. Y desde los poderes del pueblo, demagogias aparte, hasta los poderes reales planetarios, eso que ni qué, y si no a la buena, por consenso, a la “mala”, por presión de los acontecimientos. Lo vemos todos los días. EN EL NIVEL municipal y digo lo que nos dicen y quien lo dude que lo verifique “in situ”, habrá una segunda planta de tratamiento de aguas negras en lo que de río Lerma queda en La Piedad. El SAPAS, el sistema de agua potable, ya inició los trabajos respectivos, en las inmediaciones de la comunidad de El Cuitzillo. Bien hecho, aun cuando no debe olvidar uno que los problemas nos sobrepasan en niveles, porque las aguas y el entorno, están contaminados desde donde nace, hasta donde muere, supongo, el famoso río (y muchos ríos de México y del mundo y no es ningún consuelo mencionarlo).. LAS VIRTUALIDADES DE las computadoras son formidables, pero no está por demás cultivar el arte popular de las manualidades, entre las juventudes. Y en eso de las artesanías, las etnias son maestras en ese arte, por lo demás con su dimensión utilitaria, cual debe. Así es de que   “Se llevó a cabo, la segunda edición del concurso “Expresa tu Sentimientos” mismo que organiza el Gobierno de La Piedad, que preside el alcalde Hugo Anaya Ávila,  a través del Instituto de la Juventud Piedadense (INJUP) , que dirige  Juan Andrés Rodríguez Ramírez, y donde participaron más de 30 adolescentes entre 12 y 15 años exponiendo manualidades realizadas por ellos para conmemorar de manera creativa el día del amor y la amistad”. GRANDES DEBIERON SER los penares de la hermana Ma. Trinidad Melgoza Valerio. Por mucho tiempo Lupita la auxilió con las necesarias inyecciones. Y en sus días terminales, doña Trina congregó a familiares y vecinos en los rezos del rosario…electrónico. Algún familiar en Estados Unidos, coordinaba la comunicación celular y desde allá, y desde aquí, y desde comunidades, se enlazaban al rezo mediante celulares. La comunidad orante, aprovechando las formidables tecnologías para testificar en los hechos, que Dios Llega al Hombre y para Él no hay barreras, porque también es Soberano en las ondas y dentro de las ondas, donde se pierden las nociones de tiempo y de espacio. HPIM1928

(La Piedad. Foto de Silviano)

AUN CUANDO EN vivo y en directo sea más vital la misa comunitaria, para allegarse uno a las fronteras del misterio que le rodea, cualquier “truco” es bueno. De vez en cuando descuelgo de la pared un artículo, enmicado, del padre Samuel Bernardo Lemus (El Universal, 3-II-1988), que se titula, “La Piedra Filosofal”. El padre comienza por hacer referencia al escritor griego Kazantzaki, y a su concepción de la espiritualidad vital, cósmica, de San Francisco de Asís, que encontró la Piedra Filosofal. Y el padre Lemus enumera 16 trucos para encontrar La Piedra, y los desglosa en su significado: tener un gran ideal, tener fe en el futuro y confianza en la vida; tomar y vivir la decisión de pensar más en lo positivo y bueno que tenemos que en las zonas negras que tendremos qué cruzar; creer descaradamente en el prójimo; dedicarse más a los problemas del prójimo que a los propios; amar sin preguntarse si nos lo agradecerán; despertarse cada mañana como recién nacidos; sonreir aunque no tengamos ganas; aprender de los niños, aprender de los santos; dar tiempo al tiempo sabiendo que las frutas maduran lentamente; no ser demasiado ambiciosos, poco, pero apasionadamente; recordar a diario que tenemos alma y también a ella hay qué alimentarla; hacer, si se puede, un trabajo que amamos o al menos amar lo que tenemos qué hacer; descubrir que casi siempre los disgustos son mayores que los motivos que los causan; creer en algo muy en serio y luchar en ello sin cansarnos. Y el último, el 16: “Recordar que al fin de cuentas, todos los trucos son trucos y sólo sirven para ir descubriendo que será la gracia de Dios, la que nos hará felices, porque esa y no otra, es la piedra filosofal”. HPIM2017

(La Piedad. Foto de Silviano)

(www.lapiedadymiregiondos.wordpress.com).

Ziquítaro. La Ojodiagua, su majestuoso sabino, y alrededores

(Texto y fotos de Silviano Martínez Campos)

LA MAÑANITA DEL DÍA 13 DE ENERO de 2013,

LOJODIAGUA

El manantial central. O más bien, El Ojo de Agua.  Pero para no hacérsela uno tan cansada Laojodiagua, o para terminar pronto, Lojodiagua.  Porque hay otros dos manantiales, en el  poblado y ellos son El Ojito de Agua,  –Lojito, por más señas, en el lenguaje de niño– , en el barrio de nombre tradicional, La Penca; y El Chorro, en el nombre tradicional que llegó a quedársele, muy cerquita de El Cerrito de  la Santa Cruz, ahora barrio populoso del mismo nombre.La mañanita, 42

Pero en eso de manantiales, hay otros tres de digna mención, en las inmediaciones y en el orden que se me ocurre: Lojodiagua del sáus, o sea El  Ojo de Agua del Sauce, si se puede decir así, por las inmediaciones de los potreros de nombre Llano Grande y Los Prietos ; La Pila, en las cercanías de Buena Vista;  y La Nopalera, allá en las cercanías de La Loma Alta. Estos tres manantiales, con edificaciones de adobe aún visibles allá por los cuarenta y muy  probablemente caserones a manera de cascos de los potreros “en tiempos de los hacendados”.La mañanita, 43

En cuanto a eso y al manantial central, mi Ojodiagua querida, me remito a los archivos de mis recuerdos infantiles y a mis vivencias de la misma época, y a los decires de algunos de los sabios viejos que llegué a tratar.

En cuanto a su sabino majestuoso, como digo, es tan viejo como Ziquítaro y en un descuido hasta  más. Nadie sabía su edad real, porque su acta de nacimiento no quedó archivada en la memoria de todos los que, como peones tal vez, fueron formado nuestro poblado que, con el respeto  a todos los ombligos del mundo habidos y por haber, yo le llamo mi ombligo del mundo, porque allí lo dejé, como lo he dicho con afecto conforme a mis ocurrencias.La mañanita, 44

Pero no es el caso repetirlo, sobra tiempo para ello. El caso es que La Ojodeagua, con su gran sabino, sus dos manantiales, sus veneros  — cuando brotaban–, y su presita, forma parte  de nuestro paisaje y de nuestros recuerdos.

¡Cómo voy  a desestimar su aspecto utilitario, no faltaba más, y luego me ocuparé de ello!.

Se me olvidaba La Tarjea, o sea La Atarjea, tan bien hecha, que ha sobrevivido “a la modernidad”. Bien recuerdo que surtida desde los manantiales, la tarjea estaba  reservada para los paladares más delicados de los caballos. Bien que lo supe, porque cabalgando en alguno de los democráticos caballos de mi papá  Chon, llegue a darles agua allí, y era un gusto pasar a caballo por buen trecho de agua, desde el bordo hasta donde había el agua más fresca y clara, recién salida de la panza de la tierra.La mañanita, 45

Quedaba pues la tarjea dentro de la presa, en aquellos tiempos rodeada por una rústica cortina, por el lado del poblado un vigoroso empedrado que junto con la presa, ahora  quedó desdibujado, o deslavado. Bien recuerdo el espectáculo, para los niños curiosos, allá por los cuarenta, de una vez que desazolvaron la presita. Claro, si ahora se hiciera, imagino que se echaría mano de alguna “carapila”, o sea de alguna enorme máquina de enormes palas mecánicas. Entonces, creo recordar, se echaba mano de yuntas que jalaban con cadenas metálicas (no sé si haya de otras que no sean metálicas ) una como draga también metálica (no sé si ahora haya hasta de  plástico)  no tan grande, que mediante los tironeos adecuados, iba limpiando el lodoso suelo.La mañanita, 46

No sé si ahora se haría también con una draga así, porque el progreso es tanto, que en casi todas partes los vacunos se han sustituido por equinos y todos estos por tractores. Pero de que la presita como que está solicitando un desasolve, que ni qué. Con mayor razón porque los tiempos no están para desperdiciar el agua que todavía nos regalan las ojodiaguas.

Regreso pues al manantial central, de aguas más o menos tranquilas, salvo cuando “revienta”, o reventaba,  con sus veneros vecinos, si tovía quedan, las primeras semanas de la temporada lluviosa, si es que, a como están las cosas, todavía llueve.

Su principal venero, muy sabiamente circundado por bardas encementadas  o de cal y canto y por razones sanitarias, da sus aguas a una pequeña  pileta que las reparte, en breve arroyito, a unos tradicionales lavaderos de laja, a una pileta de forma circular y de allí a la presa y de allí camino al Bajío michoacano, al Lerma en lo que de él queda y luego al anchuroso y lejano  mar.La mañanita, 47

Era un gusto ver el ir y venir de personas con sus burros aparejados para portar arames, una curiosa herramienta de cuatro depósitos, dos por costado del burro, para transportar los cántaros, vacíos al llegar, llenos al partir surtidos de las generosas piletas. Un que otro usuario con su burra de palo, una especie de travesaño de maciza madera, con sus dos terminales de lazo, a izquierda y a derecha, para equilibrar el peso y el paso.  Supongo que esto para distancias cortas. Aunque creo entender que no era tan pintoresco para nuestras mamás y nuestras abuelas, entonces jóvenes, echar viaje y viaje cántaro al hombro por empinadas calle,  para surtir  las reservas de agua hogareñas, fuese en aquellas grandes comanjas de barro, o luego en botes o alguna clase de pileta ,

Habría de venir después el ingenio humano para  construir un depósito del líquido en el mero solar donde ahora la plaza, conduciendo el agua mediante bombeo desde la Ojodeagua. Bien recuerdo allá por los setenta, creo, haber tomado alguna foto artesanal (como son todas las que he tomado, con mi camarita prácticamente infantil, desde la vieja kodac hasta la digital de ahora) de algunos niños arriando su burro con arames, llevando agua del depósito, instalado más o menos donde ahora está el kiosko, hasta los barrios de los cuatro puntos cardinales ziquitarenses.La mañanita, 48

Y no dejo de recordar aquella tardecita de mayo, hará cosa de cincuenta y siete años, poco más de medio siglo si la matemática no me falla, cuando aquel joven de 20 años, maestro improvisado, se puso a acarrear agua mediante la burrita con arames y 4 cántaros , desde la Ojodiagua hasta el hogar paterno. Y claro, la vanidad juvenil o el gusto por sentirse útil, al escuchar la infnidad de canciones que mis improvisados alumnos dedicaban a su improvsado maestro, porque además no había más en aquellos tiempos, desde los altavoces del tocadiscos de don Samuel Ventura.

Aquí están, pues, amigo, amiga, estas fotos del Ojodiagua y sus alrededores   , su majestuoso sabino, la presita y, al fgondo de algunas de ellas, algo del paisaje campirano, con sus cerros de fondo, ya sean los de Buenavista, La Loma Alta, El Rodeo, u otros. Usted, que es también de este ombligo del mundo, o del ombligo del mundo de sus antepasados, sabrá que se las dedico pero con mucho cariño, y es más, con mucho amor al terruño que nos vio nacer a nosotros, o a través de los recuerdos narrados o contados en las nostalgias por los que aquí dejaron su ombligo, en el lenguaje metafórico que todos entendemos. (SMC)La mañanita, 49

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