Ziquítaro. La Ojodiagua, su majestuoso sabino, y alrededores

(Texto y fotos de Silviano Martínez Campos)

LA MAÑANITA DEL DÍA 13 DE ENERO de 2013,

LOJODIAGUA

El manantial central. O más bien, El Ojo de Agua.  Pero para no hacérsela uno tan cansada Laojodiagua, o para terminar pronto, Lojodiagua.  Porque hay otros dos manantiales, en el  poblado y ellos son El Ojito de Agua,  –Lojito, por más señas, en el lenguaje de niño– , en el barrio de nombre tradicional, La Penca; y El Chorro, en el nombre tradicional que llegó a quedársele, muy cerquita de El Cerrito de  la Santa Cruz, ahora barrio populoso del mismo nombre.La mañanita, 42

Pero en eso de manantiales, hay otros tres de digna mención, en las inmediaciones y en el orden que se me ocurre: Lojodiagua del sáus, o sea El  Ojo de Agua del Sauce, si se puede decir así, por las inmediaciones de los potreros de nombre Llano Grande y Los Prietos ; La Pila, en las cercanías de Buena Vista;  y La Nopalera, allá en las cercanías de La Loma Alta. Estos tres manantiales, con edificaciones de adobe aún visibles allá por los cuarenta y muy  probablemente caserones a manera de cascos de los potreros “en tiempos de los hacendados”.La mañanita, 43

En cuanto a eso y al manantial central, mi Ojodiagua querida, me remito a los archivos de mis recuerdos infantiles y a mis vivencias de la misma época, y a los decires de algunos de los sabios viejos que llegué a tratar.

En cuanto a su sabino majestuoso, como digo, es tan viejo como Ziquítaro y en un descuido hasta  más. Nadie sabía su edad real, porque su acta de nacimiento no quedó archivada en la memoria de todos los que, como peones tal vez, fueron formado nuestro poblado que, con el respeto  a todos los ombligos del mundo habidos y por haber, yo le llamo mi ombligo del mundo, porque allí lo dejé, como lo he dicho con afecto conforme a mis ocurrencias.La mañanita, 44

Pero no es el caso repetirlo, sobra tiempo para ello. El caso es que La Ojodeagua, con su gran sabino, sus dos manantiales, sus veneros  — cuando brotaban–, y su presita, forma parte  de nuestro paisaje y de nuestros recuerdos.

¡Cómo voy  a desestimar su aspecto utilitario, no faltaba más, y luego me ocuparé de ello!.

Se me olvidaba La Tarjea, o sea La Atarjea, tan bien hecha, que ha sobrevivido “a la modernidad”. Bien recuerdo que surtida desde los manantiales, la tarjea estaba  reservada para los paladares más delicados de los caballos. Bien que lo supe, porque cabalgando en alguno de los democráticos caballos de mi papá  Chon, llegue a darles agua allí, y era un gusto pasar a caballo por buen trecho de agua, desde el bordo hasta donde había el agua más fresca y clara, recién salida de la panza de la tierra.La mañanita, 45

Quedaba pues la tarjea dentro de la presa, en aquellos tiempos rodeada por una rústica cortina, por el lado del poblado un vigoroso empedrado que junto con la presa, ahora  quedó desdibujado, o deslavado. Bien recuerdo el espectáculo, para los niños curiosos, allá por los cuarenta, de una vez que desazolvaron la presita. Claro, si ahora se hiciera, imagino que se echaría mano de alguna “carapila”, o sea de alguna enorme máquina de enormes palas mecánicas. Entonces, creo recordar, se echaba mano de yuntas que jalaban con cadenas metálicas (no sé si haya de otras que no sean metálicas ) una como draga también metálica (no sé si ahora haya hasta de  plástico)  no tan grande, que mediante los tironeos adecuados, iba limpiando el lodoso suelo.La mañanita, 46

No sé si ahora se haría también con una draga así, porque el progreso es tanto, que en casi todas partes los vacunos se han sustituido por equinos y todos estos por tractores. Pero de que la presita como que está solicitando un desasolve, que ni qué. Con mayor razón porque los tiempos no están para desperdiciar el agua que todavía nos regalan las ojodiaguas.

Regreso pues al manantial central, de aguas más o menos tranquilas, salvo cuando “revienta”, o reventaba,  con sus veneros vecinos, si tovía quedan, las primeras semanas de la temporada lluviosa, si es que, a como están las cosas, todavía llueve.

Su principal venero, muy sabiamente circundado por bardas encementadas  o de cal y canto y por razones sanitarias, da sus aguas a una pequeña  pileta que las reparte, en breve arroyito, a unos tradicionales lavaderos de laja, a una pileta de forma circular y de allí a la presa y de allí camino al Bajío michoacano, al Lerma en lo que de él queda y luego al anchuroso y lejano  mar.La mañanita, 47

Era un gusto ver el ir y venir de personas con sus burros aparejados para portar arames, una curiosa herramienta de cuatro depósitos, dos por costado del burro, para transportar los cántaros, vacíos al llegar, llenos al partir surtidos de las generosas piletas. Un que otro usuario con su burra de palo, una especie de travesaño de maciza madera, con sus dos terminales de lazo, a izquierda y a derecha, para equilibrar el peso y el paso.  Supongo que esto para distancias cortas. Aunque creo entender que no era tan pintoresco para nuestras mamás y nuestras abuelas, entonces jóvenes, echar viaje y viaje cántaro al hombro por empinadas calle,  para surtir  las reservas de agua hogareñas, fuese en aquellas grandes comanjas de barro, o luego en botes o alguna clase de pileta ,

Habría de venir después el ingenio humano para  construir un depósito del líquido en el mero solar donde ahora la plaza, conduciendo el agua mediante bombeo desde la Ojodeagua. Bien recuerdo allá por los setenta, creo, haber tomado alguna foto artesanal (como son todas las que he tomado, con mi camarita prácticamente infantil, desde la vieja kodac hasta la digital de ahora) de algunos niños arriando su burro con arames, llevando agua del depósito, instalado más o menos donde ahora está el kiosko, hasta los barrios de los cuatro puntos cardinales ziquitarenses.La mañanita, 48

Y no dejo de recordar aquella tardecita de mayo, hará cosa de cincuenta y siete años, poco más de medio siglo si la matemática no me falla, cuando aquel joven de 20 años, maestro improvisado, se puso a acarrear agua mediante la burrita con arames y 4 cántaros , desde la Ojodiagua hasta el hogar paterno. Y claro, la vanidad juvenil o el gusto por sentirse útil, al escuchar la infnidad de canciones que mis improvisados alumnos dedicaban a su improvsado maestro, porque además no había más en aquellos tiempos, desde los altavoces del tocadiscos de don Samuel Ventura.

Aquí están, pues, amigo, amiga, estas fotos del Ojodiagua y sus alrededores   , su majestuoso sabino, la presita y, al fgondo de algunas de ellas, algo del paisaje campirano, con sus cerros de fondo, ya sean los de Buenavista, La Loma Alta, El Rodeo, u otros. Usted, que es también de este ombligo del mundo, o del ombligo del mundo de sus antepasados, sabrá que se las dedico pero con mucho cariño, y es más, con mucho amor al terruño que nos vio nacer a nosotros, o a través de los recuerdos narrados o contados en las nostalgias por los que aquí dejaron su ombligo, en el lenguaje metafórico que todos entendemos. (SMC)La mañanita, 49

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Ziquítaro. Sus calles, sus paisajes, un día de enero del 011

Ziquítaro. Sus calles, sus paisajes, un día de enero del 011


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Ziquítaro.Un recorrido por algunas de sus calles, un recorrido por algunos de sus barrios, la mañanita del 12 de Enero del 2011 y un poco después, durante el día. Un ambiente de fiesta me permitió, a pesar de una buena cansada, presentarle a usted amigo, amiga, paisano, paisana, estos recuerdos de nuestro pueblito. Con mi aprecio, Silviano Martínez Campos.

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